¡Por fin llegó el verano! Ahora toca ir a la playa con los tuyos, disfrutar de las vacaciones, pasar ratos al sol, salir a comer y a cenar con amigos, etc. Pero con tantos ratos buenos no podéis olvidaros de vuestra alimentación, que en esta época del año es muy importante cuidarla.
Como consecuencia del fuerte calor tenemos que adaptar nuestra dieta, ya que uno de sus efectos más habituales es la deshidratación. Por ello la alimentación en verano ha de ser rica en agua y fibra, ya que así nuestro cuerpo estará hidratado, limpio y perfectamente nutrido.
Tenemos que dejar a un lado las comidas calóricas del invierno y decantarnos por platos frescos como las ensaladas, el gazpacho, las verduras y la fruta. Además, si queremos cuidar desde dentro nuestra piel hay que recurrir al betacaroteno, que lo encontramos en las zanahorias y en todas las verduras y hortalizas de color rojo, amarillo, naranja o verde muy oscuro.
Las altas temperaturas nos obligan a mantener nuestro organismo bien hidratado. Para ello nada más que tenemos que combinar la ingesta de productos frescos con el consumo constante de líquidos. Lo recomendable es beber entre un litro y medio o dos de agua, aunque también podemos tomar bebidas para complementar el consumo de agua, como por ejemplo zumos, sorbetes…
En cuanto a la fruta lo mejor es consumir las que son de temporada como la sandía, el melón, los melocotones, las ciruelas, los albaricoques y las cerezas, que son excelentes para combatir el calor al mismo tiempo que nos aportan agua, fibra y vitaminas.
Otro aspecto muy importante es la conservación de los alimentos. En esta época del año hay que mantenerlos frescos y consumirlos cuanto antes, porque se ponen malos. Además tenemos que fijarnos bien en las fechas de caducidad y leer bien las etiquetas de los productos.
Estos son unos breves consejitos para que te sigas cuidando en verano, así que sólo te queda disfrutarlo al máximo.